La nación desequilibrada

Nación desequilibrada

¡Cuán desequilibrada esta tu balanza, oh nación impía! Tus moradores tienen relaciones sexuales con personas de su mismo sexo, con familiares, con mujeres casadas y con los animales. Pero tus dirigentes en lugar de castigar toda esa maldad conforme a las instrucciones del Juez de toda la tierra, se ensoberbecen y se levantan contra el pobre para despojarlo de lo poco que tiene, se organizan contra el necesitado para aprovecharse de su necesidad, oprimen al recto, y condenan al inmigrante por ser pobre y necesitado. A este grave error los dirigentes corruptos, con altivez y arrogancia de espíritu, le llaman grandeza, honor y justicia. ¿Acaso no es esto un insulto hacia el Dios que ama la justicia?

¡Hurtar a escondidas y robar frente a todos es lo mismo! Algunos dirán que no es lo mismo endulzar con miel que endulzar con azúcar. Sin embargo, los entendidos saben que el resultado de ambos métodos es la dulzura.

No importa cuántas razones o justificaciones pongan sobre la mesa, porque el juicio es de Dios, y el veredicto es el mismo. ¡Aprovecharse del necesitado es un acto que Dios detesta! Mismo acto que los corruptos, respaldados por sus leyes injustas, han estado cometiendo con muchas familias, durante muchos años.

Entiéndase que la vivienda es una necesidad tan grande como lo es beber agua, comer y vestir, solo por mencionar algunos ejemplos. Y es de estas necesidades que los corruptos se aprovechan para esclavizar, explotar, despojar y oprimir a los pobres y a los necesitados. Por eso digo que hurtar a escondidas y robar frente a todos es lo mismo, solo es cuestión de entenderlo.

El que mira el crimen y no hace lo que es justo es cómplice del que comete el crimen, para ambos ya hay una condena. He aquí, que la época de la impunidad ha llegado a su fin, esto lo comprobarán en los próximos días.

¡Cuando el sabio calla, el insensato emite; y cuando Dios hace que el sabio hable, el insensato se desmenuza!

Gracias, bendito sea el Dios Santo y benditos sean todos los santos que en completa sinceridad sirven al Dios Santo.